Seguramente todos habréis visto la película Annabelle, estrenada en 2014. Esa película trata sobre una muñeca poseída por un demonio. Pues bien, la película está basada en un hecho real y la muñeca Annabelle existe en verdad. La auténtica muñeca no es de porcelana ni tiene ese rostro siniestro, está hecha de trapo y tiene facciones amigables, aunque su historia no es tan amigable. El suceso ocurrió en 1970. Donna era una joven de 20 años que compartía apartamento con su amiga Angie. Ambas estudiaban enfermería y tenían una vida normal. El día en que Donna cumplió años su madre le obsequió una muñeca de trapo que había adquirido en una tienda de segunda mano. Se trataba de una Raggedy Ann, un personaje creado por el ilustrador Johny Gruelle y había sido uno de los personajes infantiles más populares en Estados Unidos en los años treinta. Incluso contaba con su propia serie de dibujos animados y gozaba de mucha popularidad, no solo entre niños, sino también entre coleccionistas. Don...
Por qué los católicos le rezamos a los Santos? Los católicos no creemos que los santos tengan poderes especiales o que hagan Milagros para competir con Dios. Simplemente creemos que al morir están con Cristo, y siguen siendo parte de la Iglesia: Siguen orando a Cristo por nosotros, porque siguen estando vivos. La confusión de los no católicos con la intercesión de los santos está en 1 de Timoteo 2:5. 1 Timoteo 2:5 [5]Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, Entonces sostienen, porque Jesús es el único mediador, entonces no hay intersección de los santos, pero se olvidan de leer el versículo siguiente donde nos explica cual es la mediación de Jesucristo. 1 Timoteo 2:6 [6]el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Vemos aquí que la mediación de Jesucristo es entregarse a si mismos en rescate por todos los hombres, por eso es el único mediador porque pagó el precio de nuestra salvación, p...
Durante días, un viejo andrajoso estuvo en la estación central de Newark. El jefe de estación lo seguía echando, pero noche tras noche regresaba. Seguía acosando a la gente, gritando: «¡Viene por mí! ¡Ya viene!» Cada vez que alguien le preguntaba qué venía a por él, se agarraba la cabeza y lloraba: «¡Hice mal! Maté a un hombre que me engañó en las cartas, ¡y ahora voy a pagar!» El jefe de estación finalmente llevó al hombre a un lado y amenazó con llamar a la policía si no cesaba y desistía. El viejo puso los ojos en blanco y contestó: «¡El Tren Exprés para el Infierno viene por mi alma! Tienes que ayudarme». Se escapó del jefe de estación y corrió hacia la puerta. Faltaban dos minutos para medianoche. En ese momento, se introdujo un nuevo sonido. Un largo silbato sonó, una, dos veces. El jefe de estación se asustó. El siguiente tren no llegaba hasta las 12:05. El viejo vagabundo empezó a gritar cuando oyó el silbato. El jefe de estación podía oír el rugido de un tren de vapor, qu...
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